Nuestros Valores







Relaciones.

Parentesco: en el sentido más profundo, somos todos parientes. Los seres humanos, todos estamos relacionados unos con otros y con la naturaleza. Somos "la esencia misma de las estrellas", lo cual quiere decir que estamos relacionados con las piedras, con las plantas y con la tierra.

Responsabilidad.

Comunidad: nuestras relaciones dan forma a nuestros roles y responsabilidades. Somos responsables en el cuidado y el buen vivir de nuestros parientes y hermanos. Si llamamos a la tierra ¨Madre¨, entonces estamos obligados a cuidar de todos y de ella misma. Por eso, hay que ser meticulosos con el tema del impacto hacia el medio ambiente y el entorno social.

Reciprocidad.

La Interconexión: nuestras relaciones y responsabilidades son recíprocas con el universo. Articular y entender que todas las cosas están conectadas y que son cíclicas es fundamental para entender cómo nosotros nos integramos al mundo.

Redistribución.

Generosidad: nuestras relaciones y responsabilidades recíprocas nos llevan a compartir nuestros propios recursos. Las tradiciones colectivas y comunales de nuestras comunidades nos enseñan que el buen vivir del pueblo no se deriva de la riqueza propia. La prosperidad se debe compartir para fomentar el buen vivir de todos. En el contexto de la sociedad contemporánea, eso incluye compartir información, sabiduría y otros recursos.

La Verdad.

Decir la verdad ante todo garantiza que las relaciones sean transparentes y honestas. La verdad es el fundamento y sostén de toda relación. Por eso es un principio sustancial de nuestra institución y de todos nuestros vínculos.

El Respeto.

El respeto no solo al entorno que nos alimenta, sino respeto también a todo ser humano. Nuestras culturas y pueblos han sido respetuosos siempre del mundo que les ha tocado vivir y respetuosos con los otros no indígenas. Por eso, el respeto debe darse entre nosotros pero también con el resto de la sociedad y las personas, sin ningún tipo de distinción.

El Afecto.

En la medida que todos estamos conectados como seres humanos y con el universo, compartimos un mismo origen. Todos sentimos, todos pensamos. La Madre Tierra también siente. Por eso, el afecto es un valor originario que hay que tener siempre presente, sobre todo con aquellos que sufren y viven desahuciados.

La Solidaridad.

Ante el dolor ajeno, nuestras comunidades nos enseñan acudir y asistir. Casi nunca hemos visto familias indígenas luchando solos ante el sufrimiento. Por eso, el valor de la solidaridad es algo que hay que llevar consigo siempre. Estar atentos al otro.